martes, 23 de febrero de 2010

La imagen de una pelea presidencial

Hoy todos los medios comentaron la pelea entre los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe, y de Venezuela, Hugo Chávez. Discutieron y se insultaron.

Se dice que la bronca comenzó cuando Uribe comparó el trato que en Venezuela dan a las empresas colombianas con el que Estados Unidos da a Cuba.

Sus diferencias no son nuevas. Lo que ocurrió en Playa del Carmen sólo fue una muestra más de la manera en que dos líderes pierden los estribos.

Si un líder da muestras de pérdida de control, inconscientemente envía a su gente un mensaje de que no es capaz de guardar la compostura y de mostrarse superior que su agresor. Ayer no se les vio con altura para representar a los ciudadanos de sus países. Al final los votantes siempre valoran eso.

El impacto de un berrinche va mucho más allá de su efecto sobre ellos mismos. Es destructivo para la moral de la comunidad y para su imagen.

Un buen líder sabe que en las situaciones difíciles hay que mantener una fachada de calma, eficiencia y serenidad. Aunque atrás de esa fachada habite un monstruo vestido con traje de marca.

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